$CÓDIGO\_FUENTEv1.0\_HUMANO$.exe (El Archivo de la Carne Podrida)
La oficina no era blanca, era el color enfermizo del hueso viejo, de la porcelana manchada por años de mala leche. Y el silencio... no olía a ozono. Olía a polvo de tiza y a la electricidad estática de un televisor encendido a las tres de la mañana en una habitación vacía.Elías, con los ojos inyectados en sangre como mapas de carreteras que no llevaban a ningún sitio bueno, no era un arquitecto, sino un forense digital. Estaba examinando el cadáver del alma en el único lugar donde podía diseccionarla: la pantalla.Llevaba tres días sin dormir. Las pastillas de cafeína no hacían más que añadir una vibración aguda a su temblor. Buscaba el interruptor, la tuerca floja en la maquinaria biológica que convertía a las personas en esos monstruos pulcros que dejaban la punta de la flecha clavada en el corazón del vecino solo por una pulgada extra de césped.La sección SELFLOOP_PERCEPTIONSELFLOOP_PERCEPTIONCÓDIGO_FUENTEv1.0_HUMANO$.exe. Una vez que lo has visto, no puedes dejar de verlo en los ojos de la gente. Es lo que te hace sentir frío, incluso bajo el sol de verano. Y sabes que ese archivo, ese terrible y pequeño archivo, va a seguir corriendo para siempre.